Materiales y acabados
Carpintería interior: puertas, armarios y herrajes

La carpintería interior es el mueble que no se percibe hasta que falla: una puerta que roza, un armario de 50 cm de fondo que no traga una percha, un corredero que descarrila. Se elige tarde, cuando el presupuesto está cansado, y se convive con ella cada día. Merece el mismo rigor que el suelo.
Mida huecos reales, no los del plano de hace veinte años. Forjados que pandean, tabiques a plomo dudoso y suelos nuevos cambian las holguras. Una puerta de 203 cm en un hueco de 200 no “se arregla un poco”: se pide a medida o se corrige el premarco.
Puertas de paso
El batiente se dibuja en planta con el arco de apertura y los interruptores. Una puerta que abre sobre un radiador o sobre la ducha está mal planteada. Las correderas empotradas piden tabique técnico y un herraje accesible; las vistas, un guía que se limpia. No ahorran tanto espacio como promete el render si el muro no estaba preparado.
El acabado —lacado, chapa, block— se coordina con la paleta. Un lacado en paso estrecho se golpea: hay cantos más honestos. Las vidrieras interiores pasan luz y piden más limpieza y más acústica abierta; en dormitorio frente a estar puede ser un problema, no una virtud. El aislamiento acústico de una puerta maciza con burlete no es el de un hueco hueco. Véase tabiquería y acústica.

Armarios
Fondo 60 cm para colgar; 35–40 para baldas y cajones. Un vestidor de 45 cm de fondo es un perchero de frente. La altura de barra se piensa con abrigos y con maletas arriba. Los cajones de interior de armario necesitan herraje de extracción total si se quiere ver el fondo. La iluminación interior es de tarea, no un led suelto que deslumbra al abrir a las siete de la mañana.
En reforma, un armario empotrado puede esconder una instalación. Deje registros. No tape un cuadro eléctrico “porque queda más limpio” sin una puerta de servicio real.
Herrajes
Bisagras, guías y manillas tienen ciclos de uso. Un pack barato en un armario de cocina se oye y se hunde. Pida marcas genéricas de calidad o, al menos, garantías y recambios. El color del metal se alinea con grifería y lámparas, sin obsesionarse: la coherencia es de temperatura (cálido/frío) más que de catálogo único.
Lo que se toca cada día merece más presupuesto que lo que solo se fotografía.
Encargos y plazos
La carpintería a medida tiene plazos largos. Se mide con suelos y revestimientos ya definidos, o se deja holgura consciente. Un error de 8 mm en un frente de cocina se ve. Incluya en el contrato revisiones, cantos, herrajes y montaje, no solo “módulos”.
Al recibir, abra y cierre todo. Ajuste holguras. Un lacado con muescas de transporte se reclama ahora. La carpintería bien hecha desaparece en el uso; la mala se convierte en el sonido de la casa.
Medición, humedad y acopio
La madera y los tableros se aclimatan. Un armario fabricado en taller húmedo y montado sobre una solera verde se mueve. Los plazos de obra deben incluir ese reposo. Las puertas se cuelgan cuando el suelo está, o se dejan holguras conscientes y un segundo ajuste. Un lacado en obra llena de polvo es un arrepentimiento.
Los correderos empotrados acumulan suciedad en el guía inferior si está al suelo. Hay sistemas colgados que se limpian mejor. Pregunte por el mantenimiento antes de enamorarse del “tabique que desaparece”. Un cajón de arena de obra en el guía es un parte al carpintero el mes siguiente.
Unifique manillas en la medida de lo posible. Tres diseños en un pasillo de cuatro puertas parece un muestrario. El muelle de la bisagra y el cierre magnético se sienten: pruebe en tienda diez veces, no una.
Al recibir, revise cantos, uniones de inglete y el apriete de frentes. Un mueble que “ya se bajará un poco” no se baja: se reclama. La carpintería es el hueso visible de la casa. Si cruje o roza, la reforma no está entregada.
Armarios en huecos raros y altillos
Los bajoescaleras y los altillos piden medida real, no un módulo de 60. Una puerta abatible en un techo bajo se golpea la cabeza. Un extraíble o una puerta corredera pueden ser más humanos. Ilumine el fondo. Un hueco oscuro se llena de lo que no se quiere ver y no se usa. El herraje de esos extraíbles se dimensiona al peso de maletas, no al de camisetas.
Las puertas de paso de 72,5 o 82,5 cm se eligen con muebles que deben entrar. Un sofá de 95 cm de fondo no pasa un hueco de 70. Eso se mira en el programa, no el día del transporte. Un cerco ajustable salva tabiques fuera de escuadra; uno rígido, no. El carpintero que mide en obra gana al que fabrica sobre un plano de 1998.
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