Reformas
Instalaciones eléctricas y de fontanería en reformas

En una reforma, las instalaciones son el esqueleto que nadie fotografiará y que todo el mundo echará de menos cuando falte un enchufe o gotee una manguita inaccesible. Decidir qué se mantiene exige un criterio: normativa vigente, estado real al abrir, y si el nuevo uso (cocina, baño, despacho) aumenta puntos de consumo o de agua.
No se “aprovecha todo” por ahorro si el cuadro es de otra década, hay aluminio dudoso o las tuberías de hierro están ocluidas. Tampoco se tira todo por sistema si una línea reciente está bien. El técnico y la empresa autorizada mandan; el propietario manda el alcance escrito. El presupuesto debe separar lo que se ve de lo que se oculta.
Electricidad
Un plano de puntos —no un “iluminación incluida”— lista tomas, interruptores, datos y puntos de luz. El estar contemporáneo come enchufes: sofá, lámparas, router, limpieza. La cocina, circuitos propios. El baño, volúmenes. La luz por capas implica más circuitos y más dimmers, no más vatios necesariamente.
El cuadro se dimensiona y se etiqueta. Un diferencial que salta “a veces” no se ignora. Las rozas se coordinan con tabiquería nueva para no cruzar un futuro armario. Los registros de derivación no se entierran tras un frente fijo sin puerta.

Fontanería y desagües
Llaves de corte por aparato, no solo una general. Diámetros y pendientes de desagüe. En duchas a ras, el sifón y el acceso se piensan con la pendiente. El agua caliente sanitaria y el retorno, si hay, se deciden ahora. Un calentador que se queda corto con la bañera nueva es un extra evitable.
Las bajantes comunitarias no se “adaptan” con un codo milagroso. Si el inodoro se mueve, hay un problema de arrastre o de altura. Eso se estudia en el orden de baño y con el administrador si toca elemento común.
Clima y otros
Preinstalación de aire, radiadores que se quitan y se reponen, suelo radiante: cada uno tiene espesores y plazos. No se cierra un falso techo sin saber si habrá máquina. La condensación de conductos mal aislados mancha. Coordinar gremios es dirección de obra, no un chat de pasillo.
Lo que no se puede cerrar o cortar, no está terminado: está aplazado a una rotura.
Pruebas y documentación
Presión de agua, llenados, magnetotérmicos, prueba de cada punto de luz. Boletines cuando procedan. Un dossier con fotos de rozas y un plano as-built sencillo es un regalo al futuro. En fases, deje esperas tapadas y localizables, como en reformar por fases.
Las instalaciones no son el sitio para el “ya lo vemos”. Son el sitio para el plano. El alicatado se puede cambiar; un desagüe mal pendiente, no sin picar.
Lo que se ve al abrir y hay que decidir en el día
Al picar aparecen empalmes dudosos, tierra inexistente, desagües de fibrocemento o bajantes de fundición. Tenga un criterio pactado: se avisa, se cotiza y se decide en 24–48 h, no en una semana de silencio. El imprevisto del presupuesto existe para eso. Congelar la obra por no querer oír un extra sale más caro en alquiler de andamio y en gremios parados.
Los puntos de datos y de TV se piensan aunque “ya todo es inalámbrico”. Un cable a la tele evita un repetidor feo. Las tomas USB en mesillas se quedan cortas; una toma doble clásica y un ladrón de calidad suelen envejecer mejor. En cocina, el número de tomas de encimera nunca es excesivo si se cocinan aparatos reales.
Etiquete circuitos con nombres de estancia. El siguiente electricista —o usted con una linterna— lo agradecerá. Fotografíe rozas con un metro de referencia. Ese archivo pesa poco y vale una filtración evitada o un taladro que no pincha un tubo.
La recepción incluye llenar cada grifo, vaciar cada cisterna y encender cada punto. Lo que no se prueba está pendiente. Las instalaciones no se “dan por buenas” porque el alicatado brilla. Brilla encima.
Gas, clima y el falso techo
Las instalaciones de gas las ejecuta empresa autorizada. No se “aprovecha un flexo” por amistad. El clima por conductos come altura; el de split come fachada o patio. Se elige con el permiso y con el ruido. Un falso techo de 12 cm no traga una red de conductos seria. El proyectista de clima y el de interiorismo se hablan, o el techo baja donde más duele: en el pasillo estrecho o en el dormitorio bajo.
Deje registros de las máquinas y de las llaves. Un falso continuo sin trampilla es una estética frágil. El registro se puede pintar y alinearse con una lámpara. No es una derrota. Es poder vivir en la casa cuando algo gotea en agosto.
Los desagües de lavadora y de lavavajillas se prueban con un ciclo real, no con un cubo. Un retorno mal sifonado huele a los tres días. Las tomas de agua de osmosis o de nevera americana, si se prevén, se dejan ahora. Añadirlas después es picar un mueble nuevo. Anótelo en el programa aunque hoy no compre el aparato. El tubo ciego tapado y localizado es barato; la rozas en un frente lacado, no.
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