Baños
Sanitarios y grifería: criterios de uso real

El baño se toca con las manos mojadas. Un inodoro suspendido bonito cuyo pulsador no se encuentra a recambio, o un grifo empotrado cuyo cartucho es un misterio, se convierten en una obra menor dentro de cinco años. La estética cabe; la reparabilidad manda. Elige forma después de preguntar por piezas y por cal.
Las cotas se fijan en el replanteo: altura de lavabo según quien se afeita o se maquilla, distancia al inodoro, espacio de rodillas. Un encimera a 90 cm y un espejo sin luz de frente no se arreglan con un grifo alto.
Inodoro y cisterna
El suspendido facilita limpiar el suelo y pide un bastidor bien anclado y un pulsador con marco de servicio. El de pie es más simple de sustituir. La salida al suelo o a la pared no se inventa: la bajante manda. Una tapa de caída amortiguada es un confort barato. El consumo de doble descarga es honesto si la cisterna se regula.
No compre el inodoro sin medir el hueco de la cisterna empotrada y el grosor del revestimiento. Un pulsador que queda hundido o flotando es un error de premarco, no de “modelo”.

Lavabo y grifería
El lavabo sobre encimera salpica más y pide un caño que no golpe el borde. El encastrado o el de semiempotrar se limpian distinto. Un seno profundo reduce el agua en el suelo. Dos senos en un baño pequeño suelen ser teatro. El mueble y el sifón se piensan a la vez.
Grifería empotrada: menos puntos de cal visible, más tabique ocupado, más dependencia del cuerpo interno. Monomando de pie: más simple. El acabado mate enseña cal de otra manera que el cromo; ninguno se libra del agua dura. Un aireador de recambio y un plan de limpieza evitan el vinagre improvisado contra una garantía.
Ducha
La barra con altura regulable gana al chorro fijo a 1,90 m “de revista”. El termostático evita el salto de temperatura cuando alguien abre la cocina; cuesta más y se agradece cada mañana. El rociador enorme pide caudal y calentador a la altura. Véase ducha o bañera para el recinto.
Un grifo sin recambio es un objeto de temporada, no un sanitario.
Compra y obra
Lleve a obra los cuerpos empotrados a tiempo, no el acabado visto. Etiquete. Guarde fichas. En el presupuesto, sanitarios y grifería van con instalación, siliconas y, si hay, bastidor. Compare modelos por cartucho y por servicio técnico, no por el brillo del showroom.
Pruebe presiones al recibir. Un grifo que gotea se reclama ahora. El uso real empieza el primer lunes, no el día de la foto.
Cal, accesibilidad y recambios
En aguas duras, los aireadores se desenroscan y se remojan. Un grifo de diseño cuyo aireador es una pieza única sin recambio envejece mal. Pregunte por el cartucho cerámico estándar. Las manetas palanca son más fáciles con manos mojadas o con artritis que los botones mínimos.
Las alturas de accesibilidad (lavabo, inodoro, ducha) se consultan si hay silla de ruedas o una previsión seria. Un inodoro más alto, un lavabo con hueco de rodillas, una ducha sin resalto: se construyen ahora. El catálogo “de hotel” rara vez nace para eso.
El bidé ha desaparecido de muchos planos. Un inodoro con ducha o un grifo de mano cubren parte del uso. Decídalo en el programa, no por vergüenza de preguntar. El papel higiénico y la escobilla tienen un sitio que no es el suelo entre el inodoro y la mampara.
Guarde las llaves allen del pulsador y la ficha del bastidor. El fontanero de dentro de ocho años no adivinará la serie. Un sanitario serio es el que se puede abrir. El que solo se fotografía, no.
Inodoros suspendidos y el acceso al bastidor
El pulsador se desmonta. Compruebe que el marco de servicio queda alineado con el alicatado y que las llaves interiores se alcanzan. Un bastidor tapado “para que quede limpio” convierte una junta en una obra. Pida al fontanero que le enseñe el gesto de abrir. Grábelo si hace falta. No es desconfianza: es mantenimiento. Las cisternas empotradas sudan a veces en verano: una ventilación mínima del hueco ayuda. Pregunte. Un goteo interno se oye de noche. No lo ignore: el agua va a algún sitio, a menudo al vecino. El inodoro silencioso es un lujo barato comparado con un forjado hinchado.
Las duchas empotradas con cuerpo único de calidad se reparan. Las mezclas de cuerpo de una serie y acabado de otra, a veces no. No mezcle por color. El acabado pintado se raya; el PVD aguanta más. Ninguno es eterno junto a un limpiador abrasivo. Un paño y un pH suave alargan más la vida que cualquier garantía de catálogo. Enseñe ese gesto en la entrega. El sanitário se vive con las manos, no con la ficha. Un grifo que se cierra con suavidad a los tres años es un acierto. Uno que gotea al mes, un mal cartucho o un mal apriete: se reclama, no se convive.
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